En este espacio nos introduciremos en el mundo de la tragedia griega, esta creación artística se constituyó como un nuevo plano diferente al del culto y al de los mitos. La tragedia transformó estos relatos en función de su propio objetivo: el cuestionamiento acerca del hombre, su destino y la responsabilidad de sus actos, cuyo origen y fin le superan. Este cuestionamiento del hombre es el producto de un momento histórico particular: el nacimiento de la democracia ateniense como un nuevo orden, donde lo social y lo político se encontraba entrelazado con lo religioso.
Teatro griego
El teatro griego surge tras la evolución de las artes y ceremonias griegas como la fiesta de la vendimia (ofrecida a Dionisios) donde los jóvenes iban danzando y cantando hacia el templo del dios, a ofrecerle las mejores vides, allí se llevaban a cabo las escenificaciones de la vida de los dioses acompañadas de danzas y cantos (Ditirambos). Luego un joven que resaltó entre el grupo de jóvenes se transformó en el Corifeo o maestro del coro, quien dirigió al grupo. Más tarde comenzaron las primeras representaciones ya propiamente dramáticas, ejecutadas en las plazas de los pueblos por compañías que incluían solo un actor y un coro.
En el curso del siglo V a.C., durante la edad clásica de Grecia, se establecieron los modelos tradicionales de la tragedia y la comedia.
Las representaciones del teatro griego se hacían al aire libre, contaba con coro (dirigido por el Corifeo o maestro del coro) que cantaba y danzaba en torno a un altar. En el teatro griego se representaban dos tipos de obras: la tragedia, obra dramática de final desgraciado que trataba de temas de leyendas heroicas y utilizaba, oportunamente, a los dioses para su final, y la comedia satírica, que criticaba humorísticamente a políticos y a las obras e incurrían en una mímica iniciada por un coro de sátiros, y comedias que tenían por tema asuntos de la vida cotidiana; todas estaban escritas en verso y utilizaban máscaras. En esta oportunidad se hará hincapié sólo en lo que respecta a las obras del teatro griego.
Probablemente no existen mejores testimonios de la vida intelectual en la Atenas del siglo V a.C. que la tragedia y la comedia áticas, en ellas hay un inconcebible derroche en el dominio de la actividad intelectual. Atenas (en griego, Athínai o Athína), ciudad del sureste de Grecia, capital y urbe más importante del país. Situada en la llanura del Ática (91 m), en la Grecia continental. Atenas, en esta época dominaba la vida económica, cultural y política de Grecia.
La representación de las obras dramáticas constituía una verdadera competición (agón), y diez jueces escogidos por el pueblo habían de decidir quién era el poeta, el corega y el protagonista (actor principal), a los que había de otorgar el premio.
En Atenas tres autores componían año tras año, y solamente para las Grandes Dionisíacas, una trilogía (tres dramas) cada uno y una sátira; por otra parte, se representaban en estas fiestas cinco comedias.
En el mes de marzo tenían lugar las llamadas Grandes Dionisíacas. En esta fiesta se representaban tragedias y comedias en honor del dios. Casi todas las ciudades griegas disponían de su teatro y en Atenas lo encontramos en la ladera meridional de la Acrópolis.
Tríada de los trágicos
La gran tríada de los trágicos áticos Esquilo, Sófocles y Eurípides dominó el escenario de Atenas durante unos setenta años.
De todo este tesoro cultural sólo han llegado hasta nosotros algunos fragmentos. De Esquilo (525-456 a.C.) nacido en Eleusis, el poeta más antiguo de la tríada ática, sólo tenemos siete de las noventa tragedias que escribió en total. Sus tragedias, representadas por primera vez el 500 a.C., se ofrecían como trilogías, o grupos de tres, unidas habitualmente por un asunto común, y cada trilogía venía seguida por un drama satírico (una comedia vulgar en la que intervenía un héroe mitológico, con un coro de sátiros). La más antigua de sus obras, Las suplicantes, es un drama con poca acción pero con muchas canciones corales de gran belleza; se cree que es la primera obra de una trilogía sobre el matrimonio de las cincuenta hijas de Dánao, que incluía las obras Los egipcios y Las danaides. Los persas, presentada el 472 a.C., es una tragedia histórica sobre la batalla de Salamina, y la acción tiene lugar en Persia, en la corte de la madre del rey Jerjes I.
Los siete contra Tebas, presentada el 467 a.C., se basa en una leyenda tebana: el conflicto entre los dos hijos de Edipo, Eteocles, y Polinices, por el trono de Tebas. Se cree que es la tercera obra de una trilogía, y que las dos primeras son Layo y Edipo. Prometeo encadenado, una obra de fecha incierta, retrata el castigo del rebelde Prometeo por parte de Zeus. Probablemente sea la primera obra de una trilogía prometeica, cuyas otras dos serían Prometeo desencadenado y Prometeo el que trae el anillo.
Las tres obras restantes, Agamenón, Las coeforas y Las euménides (Las furias), presentadas el 458 a.C., forman la trilogía conocida como la Orestiada, o historia de Orestes. En Agamenón, una de las más grandes obras de la literatura dramática, el rey Agamenón regresa al hogar desde Troya y es asesinado a traición por su infiel esposa Clitemnestra. En la segunda obra, Orestes, hijo de Agamenón, regresa a Argos y venga la muerte de su padre asesinando a su madre y a su amante Egisto. Este matricidio es castigado por las vengadoras divinidades, las erinias. En Las euménides, las erinias persiguen a Orestes hasta que éste queda limpio de su sangre culpable y le declara inocente el antiguo tribunal del Areópago gracias a la intercesión de Atenea, diosa de la sabiduría.
En palabras de Aristóteles: "Esquilo fue el primero que incrementó el número de actores de uno a dos, disminuyó las partes corales y dio el papel relevante al diálogo" . La ampliación del número de actores resultó beneficiosa ya que, aumentaban los repartos y los argumentos ganaban en complicación e interés, además hizo posible el diálogo dramático como tal en un proceso que resultaría esencial para la evolución posterior del género teatral. Por otra parte, el dramaturgo Sófocles (496 a.C- 406 a.C.) añadió un segundo y tercer actor a la acción, lo que dio a ésta una complejidad que hacía necesaria la creación de mayores escenarios. Esquilo, también desarrolló la representación del drama, al introducir el vestuario y los decorados. Los argumentos de sus obras son profundos, referidos al mito, la religión y la pasión.
Los griegos veían un cierto anticipo de la tragedia en la obra homérica, y en esa línea se manifiesta Aristóteles en su Poética. En principio una tragedia griega sólo podía tener como tema un argumento mítico. Éste podía ser tomado del ámbito dionisiaco, pero a partir de un determinado momento, los temas serán tomados del ciclo heroico, y especialmente del ciclo tebano o troyano. Aunque es cierto que hay bastantes excepciones a esta regla como por ejemplo Los Persas donde Esquilo dramatizó un hecho histórico.
La tragedia tenía una importante función para sus receptores, no sólo dotaba de alternativas posibles a la tradición ideológica, sino que a la vez sembraba dudas, por ejemplo, sobre la imparcialidad de los dioses, o la corrección de su comportamiento.
La Orestíada es un puente entre la tragedia arcaica y de tema colectivo, y la del futuro, de corte individual, como tragedia personal. Esquilo absorbía así el "teatro" anterior y preparaba el camino posterior del mismo.
Desde un punto de vista formal, ocupa igualmente un lugar intermedio entre la "tragedia lírica" y la tragedia de acción (propiamente dicha). Los autores de teatro combinaban unas unidades elementales de tipo lírico para poner en escena una acción épica. Esquilo conserva en gran medida estas unidades elementales, pero hasta la Orestíada trabaja solamente con dos actores, en ésta, hay escenas de diálogo lírico con dos actores, e incluso escenas triangulares, lo que favorece enormemente el enriquecimiento de la acción.
Síntesis de la "Orestíada":
En Agamenón Clitemnestra, mujer de Agamenón, lo recibió con expresiones de amor, pero mientras él estaba en el baño, ella le tendió una trampa. Egisto, el amante de ella, golpeó a Agamenón con una espada y, mientras estaba inconsciente por el golpe, Clitemnestra lo decapitó con un hacha. Su muerte fue vengada siete años más tarde por su hijo Orestes. La historia de la muerte de Agamenón es contada en la primera pieza de la trilogía Orestíada.
Las coéforas es la segunda obra de la Orestíada. Narra el encuentro entre los dos hijos de Agamenón, Electra y Orestes, y de su venganza por la muerte del padre. La segunda tragedia de la trilogía toma el nombre del coro, constituido las portadoras de libaciones, esto es, las «coéforas», esclavas de la casa del rey, que acompañan a Electra con libaciones a la tumba de Agamenón. Después de que Clitemnestra haya asesinado a su marido, el hijo Orestes quiere vengarse de la madre.
Las euménides (también conocida como Las furias) es la obra final de la Orestíada, en la que Orestes, Apolo, y las Furias comparecen ante un jurado de atenienses en el Areópago (‘roca de Ares', una colina rocosa plana junto al ágora ateniense donde el tribunal de homicidios de Atenas celebraba sus sesiones), para decidir si el asesinato de Clitemnestra por parte de su hijo, Orestes, le hace merecedor del tormento que le han infligido.
La trilogía de la Orestíada comienza, pues, presentando una sociedad en la que una matanza suscita otra matanza y una venganza familiar se prosigue aparentemente sin fin. La ejecución de la justicia incumbe a la familia y a las Furias primitivas que la ayudan.