España, cerca ya de 1550. Eres un humanista, conocedor de la cultura antigua, lector apasionado de clásicos y contemporáneos. Conoces, por supuesto, a Erasmo, ese holandés valiente con cuyo pensamiento te sientes identificado.
O, tal vez, eres un judío converso, obligado a abrazar la fe cristiana, que sobrevives en una sociedad hostil. Estás expuesto a las denuncias anónimas, y conoces cuál es la suerte que corren los procesados por la Inquisición. Temes la tortura y la prisión.
En todo caso, eres un hombre de tu tiempo: el Renacimiento; alguien profundamente crítico, valiente y creativo, inmerso en una aventura peligrosa: estás componiendo una novela distinta de todas las novelas que se han editado hasta ese momento. Y ya tienes un título para ella: La vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades.