En 1916, para conmemorar el tercer centenario de la muerte de Miguel de Cervantes, el Ayuntamiento de Sevilla mandó colocar una serie de placas de cerámica en diferentes lugares de la ciudad. En estos azulejos se recuerda que Cervantes mencionó cada uno de esos lugares en algunas de sus obras, principalmente en Rinconete y Cortadillo y en las Novelas Ejemplares.
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