La vida es un laberitno
 
INTRODUCCIÓN

 

Érase una vez, hace mucho tiempo, en un país muy lejano encontramos cuatro pequeños personajes: dos ratones (Fisgón y Escurridizo) y dos liliputienses (Estático y Dinámico), los cuales vivían en un laberinto buscando el queso que los alimentara y los hiciera sentirse felices.

 

Cada día los cuatro dedicaban el tiempo en el laberinto a buscar su propio queso especial. Por muy diferentes que fueran los roedores de los liliputienses, todos tenían en común que cada mañana se colocaban su ropa y sus zapatillas de deporte y se ponían a correr por el laberinto en busca de su queso favorito.

 

El laberinto estaba compuesto por pasillos y habitaciones, algunas de las cuales contenían un queso delicioso; pero también había rincones oscuros y callejones sin salida que no conducían a ninguna parte. Era un lugar donde cualquiera podía perderse con mucha facilidad.

 

Los ratones, Fisgón y Escurridizo, utilizaban la técnica del tanteo para encontrar su queso: recorrían un pasillo y, si no lo encontraban, daban media vuelta y recorrían otro, recordando los pasadizos por los que habían pasado. Los liliputienses, Estático y Dinámico, utilizaban su capacidad para pensar y aprender de las experiencias del pasado para encontrar el Queso.

 

Tras un tiempo recorriendo el laberinto, los cuatro encontraron el camino hacia lo que andaban buscando: su tipo de Queso favorito, que se encontraba en el depósito Q.

 

Después de eso, cada mañana, los cuatro iban hacia el depósito de Queso Q, estableciendo en poco tiempo su propia rutina. Así, los ratones recorrían el laberinto hasta llegar al depósito, se colgaban al cuello las zapatillas de deporte por si las tenían que usar de nuevo con rapidez y se disponían a disfrutar de su Queso. Por su parte, los liliputienses poco a poco fueron levantándose cada día más tarde y, en vez de correr hacia el depósito, iban andando tranquilamente y allí se ponían sus pantuflas y se sentían cada vez más cómodos diciendo ¡Esto es fantástico, aquí hay queso suficiente para toa la vida!“, así que su tranquilidad y seguridad en sí mismos fue creciendo día a día..

 

Una mañana muy temprano, Fisgó y Escurridizo llegaron al depósito Q y descubrieron que no había queso. No se sorprendieron, pues ya habían notado que las provisiones iban disminuyendo y era inevitable que su Queso se terminara. Así que se miraron el uno al otro y...

 

Algo más tarde Estático y Dinámico descubrieron lo mismo exclamando “¡No hay Queso! ¡No hay Queso! ¿Quién se ha llevado mi Queso?”. Como el Queso significaba tanto para ellos emplearon bastante tiempo en decidir qué hacer...

   
   
Webquest elaborada por Sandra Rodriguez Mantilla con