“De madres a hijas, cuentan historias de toda la vida, de amores imposibles, de sucesos magníficos, de caballeros y damas, de adulterios apasionados…Eran la crónica de la vida cotidiana, el alimento de la imaginación durante generaciones que por medio de la música pasaban a través del tiempo conformando la mentalidad de las gentes. Historias contadas y cantadas a la luz de la lumbre del hogar, en fiestas señaladas, en corrillos de mujeres lavando en el río o haciendo los dulces de Navidad”.
Los romances forman parte de nuestra cultura. Se fueron transmitiendo de boca en boca y sólo se conservan gracias a que a algunos poetas, en el siglo XV, se les ocurrió recogerlos por escrito e imitar esta poesía hecha por el pueblo.
Algunos romances mantenían a la gente informada de lo que pasaba, sobre todo en la frontera con los moros; otros, simplemente, servían para divertir y hacer pasar un buen rato a las personas.
Espero que tú también disfrutes con ellos.